Visitad también este proyecto artístico que es muy fresco e interesante:
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Hace unas semanas vi la película “Pierrot el loco” un interesante film de 1965 dirigido por Jan Luc Godard que me dejo con unas ganas estridentes de tener una aventura romántica. El protagonista llamado Ferdinand (Jean-Paul Belmondo) vive una vida burguesa perfecta, casado con una bella esposa y siendo el padre de una tierna niña. Su vida trascurre en un piso parisino repleto de lujos en el que el se dedica a su vocación, novelista. Es a ojos de cualquiera el hombre perfecto; atractivo, exasperadamente culto y con una buena poción social y económica. Tras esta introducción del personaje entra en escena una joven misteriosa (Anna Karina) se conocían y se convierten en amantes, tras este encuentro la historia se complica y se rodea de una serie de acontecimientos surrealistas al mas puro estilo James Bond. Ella resulta pertenecer a una banda terrorista y vivir como una fugitiva escondida en uno y otro apartamento, tras asesinar a un hombre en Paris han de salir huyendo juntos ante el irrefrenable amor que les invade. El ve en ella la oportunidad de escapar de su vida burguesa y encontrar todo lo que esta vida no le da. A partir de este momento comienzan una trepidante historia inconexa sin un hilo argumental lógico que les hace esconderse en la costa (falso paraíso amoroso) el enfrascado en sus libros y ella en su eterno afán de vivir al vida, se convierten en actores callejeros entreteniendo a los turistas y tienen toda clase de problemas de pareja. Como no puede ser de otra forma ella se aburre y recupera su antigua vida dejando a Ferdinand perdido y sin rumbo, el reencuentro terminara en tragedia.
Jan Luc Godard en su eterna búsqueda de un lenguaje cinematográfico propio alejado del teatro, la literatura u otros lenguajes que muchas veces son imitados por el cine, genera en esta película un collage visual que te sumerge en una historia complicada pero interesante en todos los sinsentidos. Basado en una novela policíaca de Lionel White “L’Obsession” utiliza este texto mediocre y comercial como excusa argumental para transgredir el lenguaje del cine y el de las relaciones amorosas burlándose del amor burgués y las clásicas películas de aventuras. Visualmente se aventura en los colores saturados de los 60 predominando el rojo y el azul y genera una cascada visual intercalada por cuadros de las vanguardias desde Cezane a Picaso o de la cultura POP y aderezada por fragmentos de texto leídos. En ningún momento se busca lo real sino que reina el artificio y el sentido se encuentra en la falta sincera de realidad, entras en un mundo imaginario donde los asesinatos más variopintos, accidentes de coche y enanos terroristas tienen cabida. Hay que contar que Godard filma esta película sin guión con la novela original en una mano y la cámara en la otra dejando a la labor de montaje la ardua tarea de generar sentido. Samuel Fuller, aparece en el metraje de la película para darnos su propia definición de cine y explicarnos la inverosimilitud argumental de la película: “Una película es como un campo de batalla. Hay amor, odio, acción. En una palabra, emoción”. El film culmina en una épica batalla contra el objeto de deseo (Anna Karina) en el que Ferdinand se disfraza de guerrero de leyenda, parece William Wallace, mata a la parte irracional de la pareja (la maté porque era mía) y tras este acto de amor se suicida el propio protagonista.
Creo que es inevitable hablar del machismo que reina en el cine de Godard, esta película es un claro ejemplo. No pretendo juzgar a Godard desde este único punto de vista pues sus películas han dado tanto a la experimentación tanto visual como argumental dentro del cine que no puedo más que adorarlo pese a su misoginia palpable. Anna Karina es una femme fatale al mas puro estilo clásico, es la mujer pantera de los años cuarenta o la sirena de la mitología clásica, engloba en ella todo cuanto el tópico preformativo de lo femenino marca a una mujer. Su función en el mundo se reduce a ser el objeto de deseo del hombre, una tentación superior a la razón que le hace salir del camino correcto para ser un pecador sumido en los misterios que la feminidad esconde. Mientras que él es un intelectual de éxito por su trabajo los meritos logrados por ella son ser bella e inconsciente, no le gusta leer, ni pensar, ni conocer a los demás, solo se limita a vivir en su belleza indomable, poseedora de una maldad oculta e intuitiva pero en ningún caso racional. La razón pertenece al hombre la sinrazón a la mujer. Quizás me gustaría ver el reverso de esa figura femenina, una protagonista totalmente consciente de su rol de mujer, como la Gudrum de Bruce Labruce en “The Raspberry Reich” capaz de revestirse del disfraz que la cultura le ha enseñado, en mi opinión hay diferencia entre ser conciente de su poder como mujer si lo entendemos como algo intrínseco al sexo a como algo performativo añadido a la persona, aprendido y actuado. Quizás en ese límite Anna Karina seria una heroína real pues no seria terrorista para vivir la vida sino por un motivo concreto, unas creencias reales y habría en su interior algo más que la simple maldad mística que poseen las “mujeres”. La cúspide del machismo en la película lo vemos cuando el hombre al no poder poseer su objeto de deseo lo asesina para que nadie mas pueda poseerlo reduciendo a la mujer a una parte mas de el mismo, mata a su costilla y una vez que ha matado a su costilla termina con su propia vida disfrazado de macho guerrero.
Sinceramente y dedicando unas líneas a mi persona, ya estoy cansado de ser yo la Anna Karina de todas mis relaciones, el irresponsable exótico que enseña mundos desconocidos a sus amantes pero deja de ser el mismo para convertirse en la aventura. Asumo mi condición de naufrago, nómada ligeramente loco que va de cama en cama, de puerto en puerto y se enreda en estados de animo insoportables. Asumo mi papel de discutidor nato, caprichoso y necesitado de violencia y tormento en mis relaciones. Pero no quiero ser mas la Eva que da a probar la manzana a Adán quiero que aparezca una Kate Winslet como en “Eternal sunshine of the spotless mind” y se cambie cada mes el color de pelo (no es ningún tipo de parafilia lo juro) y me haga vivir una aventura. Al final no es tan fácil fabricar aventuras, uno se cansa de darlo todo hasta la última de sus entrañas en cada una de las personas que pasan por su vida para hacerles vivir la aventura que estas condenado a proporcionales. Así que desde mi pequeño pulpito invisible que se llama señor teclado pido un amante loco.
Hola pequeña maquina que me acompaña aya donde voy ¿eres tu mi mejor amigo? ¿Eres tú el espejo de la madrastra de Blanca Nieves que me dice continuamente que no soy el más bello del reino? ¿Quieres ser tú mi Eva, mi pequeña amante que me lleve a las tinieblas del amor incondicional que hizo cometer al hombre el pecado original? Este podría ser el comienzo de un texto sobre nuevas tecnologías, sobre la red como nuevo espacio real o sobre la desvirtuación del cuerpo a favor de la maquina pero este texto no tiene nada que ver con todo eso. Solo habla de encontrar un amor que me retuerza las tripas (aunque amor sea un termino muy cuestionable) y tú mi pequeña pantalla cuadrada ventana a otros universos que me haces compañía no lo eres aunque me sumerges en los laberintos del porno y las paginas de contactos. ¿Eres tu acaso la nueva definición de lo femenino contenedora de los misterios de la nueva vida, incapaz de pensar por ti misma sin la mano del “hombre”?
Al final asumo mi doble papel de Eva y Adán. Hoy soy tan Adán como Eva tanto que soy más los dos que uno por separado aunque tenga que sufrir una vaginoplastia, faloplastia o simplemente quedarme como estoy. Lo que quiero es un aventurero que me saque de mi rutina y me haga vivir una historia sin hilo argumental.
Otro blog de Jose Begega: http://www.myspace.com/moderntoys
submergentes.org