Siguiendo la intención de un grupo de generosos activistas del arte, que desarrollan una propuesta de museo virtual para el arte contemporáneo de un Estado de la República Mexicana (Chiapas), me propuse entablar un primer diálogo con los interesados sobre las posibilidades de esta empresa y también que sirviera de antesala para discutir la diferencia entre los títulos de Museo de Arte Contemporáneo y Museo de Arte Moderno. Me queda muy claro el concepto de Museo de Arte Moderno, entendiendo como Arte Moderno una etapa muy clara del arte acuñada tanto por artistas como por curadores y críticos de arte, que terminó en la primera mitad del siglo XX. Por lo tanto, las piezas surgidas dentro de época serían las que se podrían ubicar en este tipo de museos. Realizar tales conceptualizaciones, ubica al museo en una institución cerrada, sin posibilidades de establecer otros parámetros temporales ni realizar otras gestiones que no estén dentro de las limitaciones que impone el título, que no es lo mismo que su misión y visión o de sus objetivos. La discusión sobre Museo de Arte Contemporáneo se antoja mucho más complicada, sobre todo teniendo en cuenta que las obras de arte que se producen en el sentido contemporáneo pasarán por un tiempo para que lleguen a ser del todo analizadas y estudiadas como para llegar a una sala de museo. Es común encontrarlas en colecciones particulares, fundaciones, concursos y otros espacios alternativos, pero ¿qué tan contemporánea puede ser una institución que por el simple hecho de realizar exposiciones o exhibiciones de arte producido recientemente, se condiciona al calificativo de contemporáneo? Por otra parte, una de las tareas más importantes de una institución museológica es la de ofrecer una interpretación lo más completa posible de la o las obras que conforman su acervo. Desde esta perspectiva, los museos de arte contemporáneo tienen la gran dificultad de estar todavía en esos procesos de interpretación y documentación para poder ofrecer al público una forma concreta de acceder a determinadas piezas. Es por eso que celebro la aparición de un museo virtual como el que se está gestando en Chiapas, México. Creo que esa es una intención inteligente y que vendrá a subsanar las ausencias de presupuestos, así como también entrar en contacto con los creadores y agilizar las posibilidades de una documentación mucho más expedita. Que permita a los usuarios disfrutar del arte que alberguen en sus páginas y contar con la documentación que la acredite. Esperemos que logren su objetivo. Buena Suerte.
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