
El interés de Marlon de Azambuja (Santo Antônio da Patrulha, Brasil, 1978) [http://www.marlondeazambuja.com/] por los espacios y las estructuras arquitectónicas, como tema privilegiado de reflexión estética y de intervención artística, se conjuga con una visión generalmente crítica del sistema del arte (o por lo menos de ciertas actitudes dirigistas de las instituciones dominantes) que es fruto de su íntima creencia en el poder transformador del arte y de la necesidad de una relación directa y espontánea entre este último y el espectador. A partir de una mirada poética e irónica, el artista brasileño ha ido forgiando a lo largo del tiempo una manera muy personal de intervenir en los espacios públicos, a través de la resaltación efimera de los aspectos morfológicos del mobiliario urbano o de otros elementos del panorama metropolitano.
La estética sencilla y refinada de de Azambuja ofreció al gran público español una prueba muy significativa de toda su madurez y coherencia en la instalación Potencial escultórico, realizada en 2009 en el espacio Abierto X Obras del Matadero de Madrid. En aquella ocasión el artista tuvo que confrontarse con las características sin duda sugerentes, pero al mismo tiempo complicadas y desafiantes, de ese singular espacio expositivo.
El resultado exitoso de dicha confrontación fue una obra impecable que, mediante el utilizo de cinta adhesiva aislante y tubos de neón, plasmaba una suerte de tunnel metafísico dentro del espacio original: un metaespacio artístico que establecía una relación escultórica con su entorno, resaltando sus propiedades y sus elementos constitutivos y evocando en el espectador una noción distinta de espacio y una percepción diferente del tiempo. Hablando de esta pieza en una entrevista con Javier Hontoria, de Azambuja afirmó: «al mirarla estás mirando la propia sala, porque esto ya estaba ahí: yo resalto; yo subo el volúmen, pero la música ya estaba». [http://vimeo.com/16865357].
Por su parte, Elena Vozmediano subrayó muy oportunamente una inevitable conexión, aunque con las debidas diferencias, entre las intervenciones realizadas por de Azambuja en los espacios públicos y los célebres envolvimientos de Christo y Jeanne-Claude [http://www.elcultural.es/version_papel/ARTE/25733/Marlon_de_Azambuja_dibujando_la_pared].
Efectivamente, se puede encontrar cierta semejanza entre la aproximación del artista brasileño – si bien más minimalista, geométrica y fundamentalmente urbanita - y el inconfundible procedimiento de embalaje temporal de lugares y monumentos llevado a cabo por el artista búlgaro y su consorte. Como se sabe, Christo y Jeanne-Claude utilizaban la tela para “empaquetar” gigantescos edificios o cubrir extensas áreas públicas con el fin de modificar la percepción del espectador y crear nuevas y chocantes experiencias visuales. La presencia del envolvimiento, esto es, ofrecía un punto de vista “otro” sobre el panorama, evocando también una idea lírica de fragilidad y vulnerabilidad de la realidad.

El trabajo reciente de Marlon de Azambuja se centra en el tema específico de la ciudad, de sus estructuras y de las relaciones que viven dentro de ella. Su exposición personal Gran Fachada, presentada actualmente en la Galería Max Estrella de Madrid [http://www.maxestrella.com/home_home.html] constituye su primera muestra en un galería española y representa una etapa importante en su trayectoria expositiva en este País. En esta ocasión las inquietudes del artista brasileño se hallan plasmadas a través de técnicas diferentes que bien se adaptan a un contexto expositivo privado bien distinto del espacio público. Las obras son generalmente de buena calidad y configuran en su conjunto un discurso atractivo, apoyado en un proyecto sólido y persuasivo. El objeto principal de dicho proyecto es la deconstrucción conciente de la imagen oficial y celebrativa de algunos conocidos edificios icónicos del establishment artístico contemporáneo, como por ejemplo el Solomon R. Guggenheim Museum de New York, el Centre Pompidou de París, el Tate Modern de Londres o el MUSAC de León.
El verdadero corazón de la exposición está constituido por la serie de fotografías de gran formato intervenidas con rotulador (todas de 2011, rotulador negro permanente sobre fotografía, 150 x 225 cm.) y expuestas en una sala cuyas paredes han sido pintadas de negro, resaltando en blanco los bordes de los elementeos arquitectónicos. De esta manera el espectador se encuentra totalmente sumergido en un evocativo metaespacio expositivo, construido ad hoc dentro de la galería, que configura una elegante instalación relacionada formal y conceptualmente con las obras colgadas a las paredes.
La técnica de intervención empleada en esta serie consiste en borrar con rotulador negro el contenido de las fotografías, dejando visibles sólo las líneas que delimitan los elementos presentes en la composición. Se trata de una técnica de sustracción visual que reduce cada imagen a una suerte de dibujo esencial de los esquemas constructivos de los edificios representados. La economía minimalista de los medios empleados genera una riqueza de resultados estéticos y poéticos que deja aflorar una visión otra de la realidad. Esta aproximación fue ya experimentada por de Azambuja en una serie anterior, titulada Intención de panorama, y se ha aplicado también en otras obras expuestas aquí. Se trata de unas intervenciones sobre libros de arte en los que se pretende recopilar los artistas más significativos del momento. Estas piezas (quizás las que menos me convencen) tienen una caracterización más conceptual y explícitamente crítica, ya que siguen la lógica de borrar de dichas publicaciones aquellos artistas que no sean latinoamericanos. De esta manera el artista materializa irónicamente una cuantificacón visible de la real, reducida, presencia del arte latino en los lugares más representativos del sistema del arte oficial.

En la muestra también se expone la escultura Jaula Guggenheim (2011, acero inoxidable, 90 x 200 x 125 cm.) en la que la lógica de sustracción metaespacial expresa una intención abiertamente metáforica que compara una jaula de pajaros con la estructura del museo Solomon R. Guggenheim. También se exponen dos collages pertenecientes a la serie Nuevas ampliaciones (2011, collage, revista monográfica, recortada sobre papel, 125 x 125 cm.). Se trata de piezas limpias, bellas y sugerentes que despiertan una inevitable reflexión crítica sobre la condición actual de la arquitectura contemporánea. Y especialmente sobre su creciente e irracional autorreferencialidad; esto es, sobre su desinterés absoluto por la especificidad territorial (el genius loci) de los lugares en los que se construyen los grandes edificios icónicos, cada vez más sometidos a la primacia de lo espectacular, pero al mismo tiempo cada vez más ajenos a las necesidades reales de sus usuarios o habitantes.
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