Jaime Del Val (Madrid 1974) es artista transdisciplinar y transmedia de nuevas y viejas tecnologías visuales, sonoras, espaciales, corporales y textuales (artista digital y pintor, compositor y pianista, performer y coreógrafo, arquitecto virtual, escritor y fílósofo); activista multidisciplinar (contra la especulación urbanística, post-gay/post-queer/post-transgénero, ecologista, naturista y otros); investigador independiente, enseñante, agitador cultural y director fundador del Proyecto REVERSO desde el que promueve iniciativas transdiciplinares en la encrucijada de Cuerpo, Arte y Tecnología. Sus trabajos de performance y danza interactiva, electroacústica, vídeo y arquitectura digital interactiva y sus escritos de investigación teórica se han premiado, presentado y publicado extensamente en festivales, congresos, publicaciones, exposiciones y otros eventos de Europa y América.
REVERSO es una iniciativa transdisciplinar independiente de producción, investigación, formación, difusión, archivo y activismo en la convergencia de artes, tecnologías, pensamiento crítico y acción política. Se inició en 2000 con la publicación de la Revista REVERSO, la primera publicación académica de estudios gay-lésbicos-transgénero-queer en español. Desde 2001 REVERSO ha desarrollado y presentado performances e instalaciones, así como ensayos teóricos, en festivales, congresos, exposiciones y otros eventos de Europa y América. Desde 2004 desarrolla una intensa actividad en el marco de la lucha contra la especulación urbanística, habiendo logrado, entre otras cosas, la paralización del Hotel del Algarrobico en Almeria y otras iniciativas de gran repercusión política y social, a través de varias de sus asociaciones relacionadas. El Taller de las Tecnologías del Cuerpo es la iniciativa de formación, producción y difusión del proyecto. En 2008 se abrirá el primer Centro REVERSO. Está coordinado por Jaime del Val y Olinto Rubio.
Duración 4’
ANTICUERPOS DE VIGILANCIA Y CONTROL_MICRODANZAS es una metaformance transmedia (performance, instalación, intervención, arquitectura, instrumento, proceso, metacuerpo) que utiliza múltiples cámaras de vigilancia inalámbricas colocadas sobre el cuerpo desnudo como interfaz: las imáganes capturadas se analizan en tiempo real en un sistema de vigilancia intensivo especialmente diseñado cuyo fin es traducir los datos de análisis del movimiento en la generación de entornos intersensoriales, analógico-digitales, interactuales y emergentes, como una extensión del propio cuerpo, espacios líquidos y poéticos del cuerpo en movimiento, espacios liminales en la frontera de la inteligibilidad, en los que se subvierte la tecnología de la cámara de vigilancia para cuestionar los mecanismos de control y poder implícitos, desafiar las categorías de género y sexualidad y disolver las anatomías disciplinares del cuerpo social.
ANTICUERPOS es un IIBSS (Inverse Intensive Body Surveillance System) o Sistema Intensivo Invertido de Vigilancia Corporal (SIIVC) tambien llamado Sistema de Anti-vigilancia (SAv) o Anti-surveillance System (ASv) así como Sistema Anti-representación (SAR) o Anti-representation System (ARS). Su utilidad consiste en producir un cuerpo imposible, inmune a la vigilancia, irrepresentable, inmune a los códigos de la representación y la norma cultural, un (meta)cuerpo de intensidades relacionales, expandido y difuso, post-queer, pandrógino, pangénero y metasexual, un Anticuerpo que desafía los dispositivos víricos de significación, control y estandarización de la sociedad-mercado neoliberal.
ANTICUERPOS es un laboratorio de producción de nuevas (anti-)anatomías del cuerpo y nuevas arquitecturas del post-sujeto, de nuevos (anti-)órganos sexuales y afectivos, sensoriales e intensivos, nuevas máquinas deseantes de la (anti-)representación, una nueva economía política del cuerpo social.

Una videocámara inalámbrica de vigilancia apunta a mi ano-genitales, o a otra parte del cuerpo, puede ser, no la reconozco, me muevo a través de esa imagen extraña hasta que conecto con ella, me convierto en ese cuerpo otro que es un fragmento de este cuerpo, traspuesto, transformado. Las proyecciones me envuelven, a mi, al otro metaformer y al público interactor, en el espacio, como una arquitectura del cuerpo, el espacio ha devenido todo él ano-genitales, o otra parte del cuerpo indefinida, proto-anatomía.
Mi ano-genitales y los suyos se acercan, microdanzan juntos, somos un metacuerpo. Luego es una mano del público interactor, un fragmento incierto traspuesto en el paisaje. Al moverse mi voz se procesa: la imagen de mi ano-genitales o de otra parte del cuerpo, está siendo analizada en tiempo real, los parámetros del movimiento, hasta 20 diferentes, que resultan del análisis, no se envían a ninguna base de datos corporativa para rastrear la actividad, cosa imposible ante una imagen casi abstracta que no delata ninguna significación en mis movimientos, en mis microdanzas. No, los datos se envían a otro ordenador que procesa mi voz en función del movimiento.
Pero, ¿es mi cuerpo, es mi voz? ¿O es un cuerpo otro y una voz ajena en la que me transduzco? Quien produce el sonido, mi garganta o mi ano-genitales, o otra parte del cuerpo, otro cuerpo transformados, cuasi-ilegible, anti-anatomia. ¿Qué cuerpo musical está en funcionamiento? El sonido procesado se convierte en un coro de múltiples voces, se espacializa, granula, retarda y multiplica interactivamente en tiempo real, la voz emite solo la materia prima, que luego la danza del ano-genitales o de otra parte del cuerpo, transforma, escuchamos un nuevo lenguaje musical, corporal, espacial, visual, transmedial, transcorporal, transanatómico. ¿Qué clase de música es esa? ¿Que clase de cuerpo la produce? ¿Tiene un género y sexo definidos? ¿Es su género y su sexo el nuevo instrumento musical?
¿Una nueva realidad difusa y no identitaria que me posee? ¿Quien se mueve, donde está la agencia, puedo rastrearla en un yo, o hace tiempo que este ha desaparecido por completo? ¿Es música post-porno, post-queer, post-género, trans-género, post-sujeto? ¿Es música visual o post-visual, espacial o post-arquitectónica, corporal y gestual o postcoreográfica? Es imposible reastrear a ciencia cierta un significado para este cuerpo, se escapa y se desborda en direcciones y potenciales infinitos, en la frontera de la inteligibilidad, de lo imaginable y lo posible, en los vectores de la mirada deseante, fragmentaria, de proto-gestos no sedimentados, en morfogénesis permanente, que atentan la escucha porque dinamitan la arquitectura disciplinar sensorial y política del cuerpo, pero al mismo tiempo te desbordan con un flujo de intensidades nuevo: un cuerpo-frontera, un anticuerpo, un metacuerpo.
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