Warning: array_shift() [function.array-shift]: The argument should be an array in /web/htdocs/www.submergentes.org/home/config/ecran_securite.php on line 225
VIVIAN MAIER Cazadora de imágenes - submergentes.org
submergentes.org
Portada del sitio > * Artículos > VIVIAN MAIER Cazadora de imágenes

VIVIAN MAIER Cazadora de imágenes

Domingo 15 de diciembre de 2013, por mercè galán

La historia de Vivian Maier me capturó como un disparo de su cámara. No soy la única, miles de personas la siguen a través de Internet a partir de los blogs de su descubridor John Maloof http://vivianmaier.blogspot.com.es/ y Jeffrey Goldstein http://vivianmaierprints.com/ uno de sus mayores coleccionistas.

Aunque fue la historia de su descubrimiento la que me atrapó, y que no voy a repetir para no cansar (lo mejor es dirigirse a las fuentes que termino de citar) hay algo más profundo e único que valoro en estos tiempos en los que en nuestro país, a nivel social y político tanto escasea y no es otra cosa que Verdad, Honestidad. Es una mezcla la que hago quizá un tanto extraña, pero para mí está bien mezclar arte, política, ciudadanía, y todo ello junto o por separado, debe tener esa base de verdad y honestidad.

Vivian Maier no se debía a nadie, pues su afición, que practicó a diario, sólo la conocía ella. No hacía las fotos para que otros las aplaudieran, ni ensalzaran su ego. Se las guardaba para sí misma, incluso cuando andaba escasa de dinero, ni tan siquiera las revelaba, simplemente las guardaba y continuaba comprando carretes para seguir disparando. Puedo imaginarla saliendo a la calle con su cámara preparada, mientras que la mirada ya estaba mucho más allá observando, analizando, leyendo la situación en su contexto, silenciosa y concentrada. No creo que sea precipitado asegurar que su mente y cuerpo estaban en lo que veía y no pensando en agradar al público, al comisario de exposiciones, ni tan siquiera a su familia o amigos, los que al parecer eran pocos por otra parte. Es por ello que hablo de “verdad” o de “honestidad” en sus fotografías.

Sobre la vida personal de Vivian Maier se sabe poco, aunque John Maloof, entre otros interesados, están recopilando material que pudiera existir al respecto, sin embargo al parecer ella no dejó escrito ningún texto explicativo de su obra. Sólo su obra, la cual sorprendentemente ni ella mismo llegó a conocer del todo, desde un punto de vista retrospectivo o acumulativo, ya que muchos de los carretes como ya he dicho, los dejó sin revelar. Su trabajo se centró y concentró especialmente en disparar la foto y ese es su legado. Ahí tenemos el “texto” que hay que leer, esa es su “intentio auctoris”. Para mí, el “corpus” de su obra se convierte en un universo abierto en el que la “intentio lectoris” puede descubrir infinitas lecturas y conexiones, teniendo en cuenta que de momento sólo conocemos la obra parcialmente, pues aún están revelando y clasificando el material que alcanza a los cien mil negativos, por tanto la interpretación debe ser proporcionada y cauta sobre lo que ahora conocemos.

¿Cómo habría vivido Maier ahora, con las posibilidades que ofrece la fotografía digital? Es posible que en lugar de 100.000 fotografías, hubiera al menos cuadriplicado el volumen, por decir alguna cifra. El gasto económico que hace años suponía el revelado (incluso ahora, a los que aún persisten en este método) obligaba a repensar mucho la composición antes de disparar. ¿Cuántas/os Vivian Maier se encuentran en el magma de las redes sociales hoy en día?, que aunque visibles seguramente, también quedan invisibles a causa de la superabundancia de fotografías que circulan.

A nivel formal, sus imágenes se integran bien con fotógrafos contemporáneos. Era una mujer de su tiempo, que iba al cine, al teatro y leía revistas, tal como Life que aparece visiblemente colocada en su bolso en uno de sus autorretratos que hizo en Nueva York, en donde su cuerpo en sombra es como el tronco de un árbol, con la base ancha y las ramas saliendo de sus hombros y cabeza, invernales, dirigiéndose hacia el mar, donde al fondo se ve una ciudad habitada.

en Nueva York

Autorretratos en los que aparece su sombra son recurrentes. ¿Quien no ha fotografiado alguna vez su propia sombra? Bien, sólo hay que buscar en Internet para encontrar miles de imágenes de este tipo. En Vivian sin embargo, hay una insistencia que repite a lo largo de su vida. Jugando con las luces y las sombras. La sombra como alter ego de la luz, ambas son inseparables. La poética se abre paso en otro de los retratos de sombra en el que lleva una gorra francesa, la sombra escala por la valla de madera reseca y resquebrajada. Pero una planta de cuatro hojas se levanta tímida desde el corazón de su imagen. O en otra, aparece unas hojas secas en el pecho. Son poemas visuales.

Los retratos sobre espejos o escaparates, incluso sobre superficies pulidas y metálicas también son una constante. Maier se integra en su entorno, ella es autora y parte de esa sociedad a la que retrata. Entiendo que hay una intención de sumar, incluso multiplicar como lo hace en el juego de espejos. Maier aparece como una mujer con muchas capas, muchas lecturas, que se parecen pero que son distintas, pues varían las perspectivas. Imágenes virtuales, metáforas de la existencia, que en el rito judío representa la vida, es por eso que cuando alguien muere, los espejos de la casa del difunto se cubren con sábanas, y los que viven durante unos días no deben mirarse al espejo. Todo lo contrario a lo que pensaba el escritor Jorge Luis Borges1, donde los espejos eran objetos que formaban parte de sus obsesiones y miedos. En la actualidad el autorretrato se practica con asiduidad, muchos internautas, se retratan a diario con las webcams en un movimiento que se llama Selfie2, un hecho con cierto paralelismo al de Maier, salvando las distancias temporales y tecnológicas. En este otro autorretrato, las luces doradas que se cuelan por las rendijas de una persiana parecen irradiar de su cuerpo. En muchos de ellos hay alegría contenida, sonríe sutilmente.

También es una fotógrafa del día, no de los excesos nocturnos como recogen otros contemporáneos, o al menos esas fotografías todavía no han salido a la luz. No es una fotógrafa de extremos, ni caústica, ni agresiva. Tras su jornada de trabajo de niñera, carga con su Rolleiflex y se lanza a distintas zonas de la ciudad a capturar la realidad, tanto de la zona de clase alta donde las mujeres y hombres visten a la moda y llevan pieles caras, como a los barrios humildes donde hay gente trabajando, niños alegres que le posan desenfadados, o incluso hay pobres durmiendo en bancos. No hace diferencias de clase o de raza, les dedica la misma atención, sin efectismos. Los retratos a otras personas son muy variados, desde el robado, el que se deja fotografiar con cierta complicidad, el que es tomado de espaldas respetando su identidad. La obra de Maier está mostrando fotografías muy sorprendentes, resultado de salir a la calle durante tantos años, con la tenacidad de capturar historias, momentos que perduren en el tiempo. O con humor, como esa imagen que se toma a sí misma, en sombra, dentro del cartel de la película “El cielo puede esperar”.

En la siguiente fotografía, nos hace testigos de una historia en la que ella permanece de pie, mientras que un taxi (amarillo) se marcha, lo ha perdido o no lo ha cogido, visto desde una superficie deformante con gotas de lluvia en una ciudad en la que ya ha anochecido. En la imagen la superficie tiene quiebros, líneas que muestran separaciones, tiene la poética de una pérdida, a mí me remite a la película de Blade Runner y a la famosa frase: “Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia” .

En algún momento se dice por Internet que Maier era feminista. A mi que me interesa el tema, no he llegado a encontrar nada que lo respalde. Únicamente puedo relacionar estas tres fotografías. En la pintada del buzón dice: "Hombres deben cambiar o morir". Fotografiarla ya muestra una intención, aunque nada definitivo, pues lo mismo podría haber fotografiado una pintada completamente opuesta. La del buzón la complemento con la de hombres en el tren en la que se aprecia un comportamiento tan establecido y rígido como las normas patriarcales de la época, y la del tipo pagado de sí mismo fumando y bebiendo. Seguramente me he perdido algo.

El objetivo de Maier se abre cuando fotografía a las multitudes celebrando alguna fiesta o en conflicto social o bien sobre la arquitectura de la ciudad. Líneas en blanco y negro dibujan una ciudad a la que le preocupa e interesa este otro tipo de arte. Las formas a veces juegan con los ciudadanos que recorren la ciudad, buscando similitudes, contrapuntos, llegando a la abstracción.

Y en la siguiente imagen está mi historia sobre cómo tuve noticia de Vivian Maier. Fue a través de un contacto de Facebook. Y me llegó tal como muestro en este pantallazo, con estas dos imágenes de dos fotógrafas autorretratadas de distinto modo y en distinta época: Vivian Maier y Erica Simone, ambas en la ciudad de Nueva York.

Para finalizar, me pregunto si a raíz de esta historia, muchos curadores de arte, recorren los mercadillos de pulgas, rastros, etc., con el fin de descubrir a su propia Vivian Maier, y si empezarán a emerger como champiñones.

1http://es.wikipedia.org/wiki/El_esp...

2http://blog.oxforddictionaries.com/... http://aprenderinternet.about.com/o...

Ver en línea : http://mercegalan.blogspot.com.es/

Comentar este artículo

SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0 | proponer un artículo
ciberfeminarte paralelotrac festivales cortos M-artech